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Pedro Cánovas, Premio Empresario del Año Banco Sabadell 2026

La creación de Limcamar resume una trayectoria de esfuerzo, arraigo murciano e innovación aplicada a un sector esencial para empresas e instituciones

 

Pedro Cánovas, fundador de Limcamar, recibió el pasado 11 de junio el Premio Empresario del Año de manos de Andrés Sánchez, director general de Prensa Ibérica en Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana; Fernando Canós, director general adjunto de Banco Sabadell; y Marcos Ortuño, consejero de Presidencia, Juventud, Acción Exterior y Emergencias.

Cánovas reivindicó un sector, el de la limpieza, que “muchas veces no se ve, pero es imprescindible”. “El hacer que las cosas funcionen en silencio y con profesionalidad es nuestro mayor valor. Y este es un reconocimiento a cada una de las 12.000 personas que trabajan en Limcamar, donde nos motiva seguir creciendo y ver el desarrollo diario de la empresa”, afirmó el fundador de Limcamar, que quiso dedicar el premio a sus padres, “que inculcaron en mí los valores que ahora puedo reflejar a través del trabajo de la empresa”.

De limpiador a referente empresarial nacional en cuatro décadas

Pedro Cánovas Martínez llegó al sector de la limpieza no desde una escuela de negocios, sino desde una urgencia vital. Estudiaba Derecho en la Universidad de Murcia cuando la paternidad, siendo aún muy joven, le obligó a dejar la carrera y buscar un camino con el que sostener a su familia. Aquel cambio de rumbo no tuvo nada de calculado, pero terminó marcando una trayectoria empresarial singular: de los primeros trabajos como gestor de limpieza en Aragón a la creación, en Murcia, de Limcamar, una compañía que casi cuatro décadas después figura entre las principales empresas españolas de limpieza profesional.

Ese itinerario, construido desde la práctica diaria del oficio y consolidado después con una apuesta por la profesionalización, la innovación y la gestión de personas, explica la concesión a Cánovas del Premio Empresario del Año en los Premios Empresa del Año Banco Sabadell, organizados por la entidad bancaria y Prensa Ibérica. El galardón reconoce al fundador y director general de Limcamar, pero también una forma de hacer empresa: aprender desde la base, crecer internacionalmente sin desligarse de Murcia y convertir una actividad tradicionalmente poco visible en un servicio esencial para compañías, administraciones e infraestructuras críticas.

La biografía empresarial de Pedro Cánovas arranca antes que Limcamar. Con apenas 20 años, acompañado por su esposa y una hija recién nacida, se trasladó a Aragón para entrar en el sector de la limpieza desde abajo, como limpiador. Cánovas resume aquel comienzo con una mezcla de precisión y memoria: «Nos fuimos con la niña que ya tenía dos meses. Empezamos a trabajar con una empresa que tenía como cliente a Telefónica. Así comenzamos a conocer de qué iba el sector de la limpieza». Aquella etapa, que duró cuatro años y medio, fue para Cánovas una escuela práctica. Allí aprendió un oficio, conoció sus carencias y empezó a detectar el margen de mejora de una actividad que todavía funcionaba con métodos muy elementales.

El propio empresario explica que la limpieza de entonces era «muy rudimentaria» y que «no estaba bien visto dedicarse a limpiar». En esas tareas iniciales se fue formando una mirada empresarial que no partía de los despachos, sino de la ejecución diaria del servicio. No se trataba solo de limpiar, sino de entender qué demandaban los clientes, cómo se organizaba una plantilla, qué procesos podían mejorarse y de qué manera podía dignificarse un trabajo imprescindible pero escasamente valorado.

Cuando regresó a Murcia, Cánovas llegó con experiencia acumulada. En sus propias palabras, volvió con lo que ahora se denomina «know-how». Ese conocimiento adquirido fue el punto de partida de Limcamar, fundada el 13 de octubre de 1987, con una inversión de cinco millones de pesetas y el propósito de crear un negocio innovador a partir de lo aprendido en el sector. La empresa nació en un contexto difícil y competitivo, algo que no ha cambiado con los años. «Cuando nació Limcamar ya había muchas empresas del sector», señala el empresario. Sin embargo, aquel proyecto iniciado en Murcia fue creciendo primero en la zona de Levante y, después por todo el país, hasta alcanzar presencia en toda España y Portugal, así como Holanda y Alemania, a través de una filial.

35 trabajadores al comienzo

El recorrido de Limcamar permite medir la dimensión de la trayectoria de Cánovas. La compañía, que empezó con 35 trabajadores a finales de los ochenta, ha ido escalando posiciones hasta situarse entre las cinco primeras empresas españolas de su actividad, según el ranking DUNS 100.000. A lo largo de toda su historia, casi 80.000 personas han trabajado en la compañía.

Al cumplir tres décadas, ya había creado más de 7.000 puestos de trabajo y facturaba más de 80 millones de euros. Después consolidó una plantilla de más de 9.000 personas, superó los 1.500 clientes y alcanzó una facturación por encima de los 100 millones. Hoy, con presencia internacional, Limcamar consolidó en 2025 los 150 millones de euros de facturación y cuenta con más de 12.000 personas en plantilla, una dimensión que la confirma como una de las principales compañías de limpieza profesional del país.

Limcamar no ha crecido solo en tamaño. También ha ensanchado su campo de actuación. La compañía presta servicios en sectores como el sanitario, logístico, agroalimentario, industrial, retail, administrativo y educativo. Su cartera de clientes incluye nombres como IKEA, Inditex, Sanitas, Leroy Merlin, Grupo Tendam, Seur, Hefame o Correos, además de otras grandes empresas y numerosos organismos públicos. Esa diversidad explica una parte de su consolidación: la limpieza profesional ha dejado de ser una actividad homogénea para convertirse en un servicio adaptado a espacios, normativas y exigencias muy distintas, algo que Limcamar consigue gracias a su especialización y atención personalizada.

La clave: las personas

Cánovas ha insistido en varias ocasiones en que la clave de Limcamar está en las personas. «El éxito de Limcamar se basa en construir un gran equipo humano», afirma. «El éxito de la empresa radica en que elegimos a personas sencillas, con actitud de trabajo, y eso el cliente lo valora mucho», subraya. Esa idea aparece de forma recurrente en su discurso empresarial: la plantilla no es un elemento accesorio, sino el centro del servicio. La empresa ha vinculado su crecimiento a la formación, la especialización y la […]

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Publicado en el diario La Opinión de Murcia el 12 de junio de 2026